¿Cómo comunicar?

Cuántas veces hemos escuchado que lo importante en una pareja es la comunicación. Es cierto, pero también es cierto que comunicación hay en todo vínculo. Fue Watzlawick (psicólogo que desarrolló la Teoría de la Comunicación Humana) quien anunció, como uno de los axiomas de la comunicación, que es imposible no comunicar. Esto quiere decir que siempre estamos comunicando, incluso cuando no queremos, incluso cuando no respondemos, incluso cuando ignoramos o rechazamos o directamente no escuchamos. Por eso, es importante la comunicación pero más importante es que esa comunicación sea eficaz.  Sobretodo para evitar uno de las principales causas de divorcio: el malentendido!

Ahora bien, miremos de cerca este proceso:

  1.  Para comunicar algo, en primer lugar, debe haber una identificación interna del sentimiento/pensamiento. Esto tiene que ver con la capacidad de registro e introspección individual. A veces pretendemos que el otro entienda algo que nosotros mismos no podemos descifrar y esperamos que el otro lo resuelva. Es una cualidad de lo que Daniel Goleman definió bajo el concepto de inteligencia emocional. 
  2. En un segundo momento, poder comunicársela al otro. Aquí se pone en juego la forma de expresión personal y los medios que voy a utilizar. Puede ser verbal o corporal, escrita, oral, etc. Es decicr, a través del canal que mejor resulte. No todas las personas utilizamos el mismo recurso, algunos hacen un regalo en forma de agradecimiento, otros escriben una carta, otros mandan un emoticon.
  3. El paso en que el otro lo recibe. ¿Hay una escucha atenta? Todos tenemos un momento en que tenemos mayor apertura tanto para hablar como para escuchar. Y acá hay que tener en cuanta los factores de interferencia, como terceros, cansancio, distracciones, actividad que se está realizando, el ánimo del otro, etc.

Estos son algunos de los elementos a los que debemos prestar atención a fin de evitar el desencuentro. Siempre es recomendable chequear y asegurarse que el otro entendió lo que quise decirle o por ejemplo pedirle que lo repita o diga con sus palabras. Siempre sumando paciencia y tolerancia, la forma de interpretar está cargado con la experiencia que cada uno ha tenido y  no hay una sola versión de los hechos ni se trata de una relación de poder acerca de la verdad sino de aceptar la verdad del otro.

 

Volver al ruedo

Cuando empecé a pensar el tema para esta nota, lo primero que hice fue buscar qué es lo que circula sobre citas post separación, en medios y redes sociales. Me sorprendió la cantidad de notas en revistas para mujeres bajando protocolo sobre comportamiento femenino (sobre todo en las primeras citas). Frases como “sé divertida, sé espontánea,  no al sexo en la primera cita”. Me asombré al leer sugerencias como “estaría bueno comer porque a los hombres les gusta que las mujeres coman”.

Después de una separación parece que lo primero que tendríamos que hacer es pensar en cómo ponernos bien (sobre todo lindas) para salir a conquistar.  El eje está puesto en el deseo masculino y en cómo agradar. Esta es la información, y especialmente el mandato, con el que las mujeres crecemos, que se cuela sutilmente y nos pauta un modo de actuar en función de agradar al sexo masculino. “Hacete la manicura y comprate ropa de moda”. Las frases no se me van de la cabeza. Lo que al hombre le gusta y la presión sobre el cuerpo femenino que debe ser perfecto, bello, joven y encima sexual pero no tanto. “No uses tacos altos porque podés dar una apariencia no deseada”.

Por suerte una puede cerrar las revistas (o bajar la pantalla) y salir al mundo a encontrarse con personas de carne y hueso. Es indudable que la verdad está cerca, sólo hay que tomarse veinte minutos para preguntar. Y eso fue lo que hice, salí de casa y empecé a hablar con mujeres recién separadas para ver qué sentían y por qué querían volver al ruedo. Escuché frases sinceras, que hablaban desde la subjetividad y desde la carencia. “Necesito salir con alguien para dejar de pensar”. “Necesito salir de casa porque la mía está llena de fantasmas”. “Hace mucho que no me rio”. “Duermo sola y el silencio se me vuelve insoportable. La noche se me hace larga y siento miedo”. Cuando pregunté cómo habían sido los encuentros con otros hombres, después de la separación aparecieron cosas como “el cuerpo tiene memoria, tuve que acostarme con muchos hombres diferentes para borrarme el cuerpo de mi ex del mío”.

Eso es lo real. Las separaciones apestan. Sean en contra de tu voluntad o no (aunque todos sepamos que ser dejado es lo peor). El sentimiento de fracaso es muy difícil de superar. Incluso llegás a sentir que nadie te va a volver a querer.  Recuerdo mi separación y ese instante en que abrís los ojos al despertarte y  te acordás que se rompió el vínculo más fuerte que tenías hasta ese momento.

Pero también es real que así como las relaciones ya no son para siempre, tampoco lo son las emociones. La ley básica de los orientales es la impermanencia.  Y eso incluye los estados emocionales. Mi consejo es, hacé lo que sientas, equivócate, pero sobre todo hacé lo que tengas que hacer para sentirte aunque sea un poquito mejor. Cultivá el único vínculo que sí es para toda la vida, y es con vos misma.